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Biología, feminismo y maternidad

13 junio 2017

Pensemos en un ave: las aves copulan (muy rápidamente, incluso podríamos pensar que no es una actividad placentera para ellas, ¿o quizás sí?), luego es en algunos casos la hembra quien cuida las crías, en otros casos el macho, en otros casos los dos, en otros casos ambos pretenden que otros individuos las cuiden, en otros casos se dan crías cooperativas o crías comunales.

Cada caso dependerá de diversos factores, también se da un conflicto de intereses entre la energía que invierten la hembra y el macho en la reproducción o crianza, y una hipótesis bastante aceptada sobre este comportamiento se encuentre en la teoría de juegos (por acá le explican brevemente el asunto).

Con muchos otros seres vivos hay casos interesantísimos de cuidado parental, casos además bastante diversos. Pero hoy quiero hablar de humanos.

Es curioso, cuando uno llega a biología, o puedo decir que nos pasa a muchos, uno llega con el interés de aprender sobre gran parte de la biodiversidad, sobre ese universo que muchos hemos podido conocer casi de reojo: te fascinas con las plantas y también con las bacterias, y los hongos, y las algas, y los virus, y los parásitos, y los animales, y así sucesivamente… Pero muchas explicaciones, modelos y demás llegan siempre a compararse con lo humano, que es quizás lo que más conocemos o pretendemos conocer.

El cuidado parental, la selección sexual, y otros temas no son la excepción, es aquí donde uno se pregunta: ¿será entonces lógico que la gran mayoría de los hombres o sean infieles o cambien rápido de pareja para así copular y reproducirse -aunque reproducirse no esté tan de moda- y dejar sus genes en diferentes crías? ¿será entonces esperable por consecuencia que las mujeres -que de principio han invertido bastante con tan solo contar la formación de gametos y el embarazo- minimicen los cuidados a la cría, adjudicándolos al padre, para poder salir y reproducirse con otros machos y engendrar de nuevo? ¿qué otras estrategias se pueden dar en nuestra especie? Leer más…

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CANCIÓN

31 mayo 2017

El placer de leer a Mil Araques.
Bien pueda, lea usted:

Nosotros Somos Milthon Araque

En la parte alta de mi casa

una niña libera sus cabellos al viento.

El viento, un pentagrama

y a la vez un tendedero,

donde cuelga sus anhelos sin nombre.

En la parte alta de mi casa,

vieja casa, a la vez trono y grillete,

Una niña quiere cantarle al aire

una canción nueva.

Pero ¿cómo cantarás, Alma mía?

¿Cómo cantarás esa canción

que es todas las canciones?

¿Cómo podrás danzar

esa canción sin ritmo,

sin silencios, sin final?

Entonces, hermosa niña,

¿cómo escribirás esa canción

que solo puede ser oída

con oídos de viento?

Hermosa niña,

cuando el dueño de la casa duerme

se perfuma el cabello y salta

salta desde la parte alta de mi casa,

casa nueva

para caer simplemtente en el olvido,

oscuro mar,

al que la he condenado con el ruido

que hago mientras camino

por negritudes insondables.

Ruido, es decir, otra canción.

Oscuridad, es…

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No rain

20 mayo 2017

 

Pensé en llamar este post “La Mentira (3)”, teniendo ya un 1 y 2, pensé eso hace dos meses, quizás, pero hoy quisiera por fin musicalizarlo.

Gracias a una gran amiga (virtual, pues presencialmente solo he compartido con ella una vez), tuve la oportunidad de ver el monólogo “No solo duelen los golpes”…

Este ha sido iluminador, revelador, y gracias a esa crudeza humorística quizás también tan característica de muchas españolas, me ha permitido reafirmar cosas que venía indagando, pensando, hilando. Leer más…

Dudas

7 mayo 2017

He intentado escribir este post con mil palabras que se quedan en el vacío.

He intentado aflojar este taco en la garganta tantas veces… Leer más…

Gloria al Bravo Pueblo.

1 mayo 2017

Tal cual…

Marx and the City

Colombia es el país del absurdo, del todo al revés. Acá primero se debe opinar sobre lo externo, señalar al otro, porque en esa mezcla nefasta de soberbia nacionalista e indiferencia somos incapaces de vernos al espejo y reconocer nuestra propia miseria. En Colombia si se dice muy duro que sólo desde la firma del acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC-EP han asesinado a más de un centenar de líderes sociales, salta una horda energúmena a reclamar en mayúscula sostenida una opinión sobre Venezuela, y no es que este mal la exigencia, lo cierto es que esta choca brutalmente con ese silencio cómplice que obvia nuestras propias desgracias. Decidí pues empezar opinando por la paja en el ojo ajeno, además de considerarlo necesario, también para poder hablar de la viga en el propio sin requerimientos de este tipo en el futuro:
Lo que está…

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Despedida sin cartel

29 abril 2017

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A veces creo que los humanos deberíamos poder ser como los caracoles, andar con la casa al hombro, no tener que pensar en trasteos, poder ir así por el mundo, vulnerables y abiertos, pero a la vez con la protección que brinda a veces tener un techo. Sí, el techo como refugio, como hogar, no como conjunto de cosas materiales.

Es gracioso, porque justo en medio de estas preguntas, de mudarse, de irse, surge el proyecto de una persona muy especial -y otras que seguramente también son muy especiales- y preguntan ¿qué es la casa? quizás en un sentido más extenso que al que me refiero yo en este instante. Leer más…

Esos locos bajitos…

27 abril 2017

Cada vez veo más gente a la que se le llena la boca diciendo que “de los niños sin límites, vienen los Trump de hoy” y pretenden que con ello atacan una crianza respetuosa (que debería llamarse crianza a secas, porque la crianza no debería ser algo concebido como algo sin respeto, pero qué cosas). Yo a ratos me hago la de la oreja mocha, no creo que el señor Trump haya tenido una crianza respetuosa.

Gente que en su falta de empatía con la niñez refleja sus propias carencias, gente que pretende justificar la chancla como norma teniendo medios diferentes. Leer más…