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Uno más.

10 diciembre 2017

2017 fue el año fallido, de cierto modo. Fue el año de los infinitos trasteos, de los conflictos, de las rupturas, de caer, y levantarse, y volver a caer de nuevo para volver a levantarse…

Hay quienes dicen que eso es bueno, que cuando todo se agrava enormemente es porque algo enormemente bueno está por venir, o eso me dijo el dueño de la casa de la que tuve que despedirme a principios de año. Yo quisiera creerlo, y quizás de algún modo ha sido así, cada crisis ha hundido el dedo en llagas ancestrales que no sabía que tenía, cada crisis ha permitido ver sombras que busco iluminar. Leer más…

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Una vez en la vida.

26 octubre 2017

 

¿Qué pasaría si atraviesas por un momento en el que te haces consciente de que vives una experiencia inolvidable que solo vas a vivir una vez en la vida?

¿Qué pasaría si aún siendo consciente de ello, también te embarga la nostalgia de los nunca más, de renunciar a otras posibilidades?

¿Qué pasaría si sientes alivio racional ante la decisión tomada, y a la vez tristeza irracional por ese “ya no será más”? Leer más…

Septiembre

20 septiembre 2017

Este barco no anda… Fueron esas las palabras que llegaron a la memoria una vez supe del fallecimiento del escritor, fue ese el sabor del concho -como diría el amado- que se que quedó en la garganta como recuerdo de los últimos días con el primer amor. Leer más…

Cuidado, drogas, tierras y otros.

16 septiembre 2017

Ya he dicho en otras oportunidades en este blog que no me interesa ser una “supermujer”, lo mucho que rechazo ese estereotipo que tanto nos han metido de que como somos mujeres somos capaces de hacer un millón de cosas a la vez, que podemos trabajar, encargarnos de todas las labores del hogar, de la maternidad, el cuidado de los otros en general, ser además exitosas en la política y en otras esferas sociales. Pienso que en parte ese estereotipo es el que ayuda a que tantas mujeres hoy día sin quejarse* trabajen de manera no remunerada como mínimo tres horas más que los hombres.

Que sí, que hay más hombres involucrados en las labores de cuidado es cierto (y cada vez más hombres solidarios con la causa feminista), pero también es cierto que aún falta mucho, y que estamos en un círculo vicioso del que no es fácil salir sin medidas que mitiguen las actuales desigualdades, porque es muy fácil salir del paso diciendo que hay que educar en la equidad de género, lo cual, por supuesto, hay que hacerlo, pero de momento no cambia el ciclo. Leer más…

Género, política y clase

31 agosto 2017

Esta es una entrada que tengo congelada hace tiempo precisamente porque tengo tantas cosas por decir aquí, que no encontraba la forma de hilarlas todas. Pues bien, me atreveré a hacerlo sin la absoluta certeza de que el ejercicio tenga un buen resultado. Leer más…

Aprendiendo a amar

24 julio 2017

“Emma, por su parte, nunca se preguntó si le amaba. El amor -tal creía ella- debía presentarse de improviso, con grandes estruendos y fulguraciones, como tempestad celeste que desencadena sobre la vida y la transtorna, y arrastra como a secas hojas las voluntades, y hunde en el abismo y por completo a los corazones. No sabía que la lluvia forma charco en las azoteas de las casas cuando las canales están obstruidas. Y hubiera permanecido segura de su virtud si no hubiera descubierto súbitamente una grieta en la pared”.

Gustave Flaubert – Madame Bovary.

A veces pasa que solo hasta que tocás fondo te das cuenta de que has estado en relaciones tóxicas, ha estado tan de moda esa palabra que realmente no alcanzamos a sentarnos a pensar qué significa: “madres tóxicas”, “relaciones tóxicas”, “personas tóxicas”… ¿Qué es eso?

Por mi parte, he llegado a la conclusión de que algo es tóxico para mí en tanto me lastima a través de ciertos mecanismos que no suelen variar mucho, aunque sí varían de persona a persona. Leer más…

El derecho a sentir

2 julio 2017

“Para que se conserve la alegría en la vida son necesarias las llagas”.
Fernando González – Pensamientos de un viejo.

Debo confesarlo, cada que escucho de coaching lo siento como una patada en los ovarios. No es -para mí- más que un reencacuche de la ya trillada -aunque siempre muy consumida- autoayuda, que termina generalmente con frases, también trilladas, del tipo: sal de tu zona de confort, algún vídeo sensiblero, un discurso para hacerte sentir que es poco lo que estás haciendo con tu vida, que si estás triste es porque no estás viendo ese sol brillante y bonito allá afuera y todas las bendiciones que recibes a diario (y hay gente a la que le sirve, y es válido, pero imponérselo a cualquiera, es un irrespeto y es violencia).

Todo este discurso termina, sobre todo en ambientes empresariales, en un mandato sutil hacia la uniformidad, que no es otra cosa que una manera sencilla de ejercer poder y control. Precisamente es en esos ambientes donde más se invierte en este tipo de actividades.

Este vídeo que compartía en un post anterior resume de manera perfecta por qué esto es nocivo desde el manejo de la tristeza:

Pero allí no se detiene todo, pues si la tristeza se ha asociado al fracaso, y se ha marginado socialmente sobre todo en círculos jóvenes y de emprendimiento, hablar de la ira o el odio es hablar de algo tabú, casi pecaminoso. Leer más…