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Dar teta

29 marzo 2017

De como un acto aparentemente sencillo puede ser una revolución.

LA VENDAVAL

Hemos aprendido a ser mujeres en un mundo donde un acto natural puede ser un acto revolucionario. Hemos comprendido la belleza de nuestros cuerpos con la visión borrosa por ese cóctel que mezcla la moral y el porno en la misma copa, ese que nos ha enseñado que sólo somos bellas cuando nos sometemos: en la cama y en la mesa, putas y señoras siempre de otro, siempre al servicio de un señor.

Es por eso que toda posible vivencia de nuestro cuerpo que no satisfaga el deseo masculino se nos presenta grotesca: nuestra menstruación, nuestra gestación, nuestras hormonas y nuestra naturaleza cíclica son un tras bambalinas que no desea ver quien paga por el show. Y por supuesto, una teta amorosa que se escapa de un corpiño sin encajes es uno de esos hermosos mecanismos que se nos ha dado para mover el mundo, pero que tenemos que esconder e incluso evitar, para que nuestro cuerpo no deje…

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