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Hablemos de conciliación (o del experto en Corea)

12 marzo 2017

En días recientes se ha hecho viral en la red un vídeo en el que el experto en Corea Robert Kelly es interrumpido por sus hijos mientras es entrevistado en vivo para la BBC.

El vídeo ha dado todo de que hablar, pero principalmente se ha difundido por lo gracioso, porque es un personaje importante que está siendo entrevistado en un medio importante y de repente es interrumpido por la inocencia de sus hijos, cuya madre quizás andaba ocupada en otras labores y cuyo padre olvidó poner el seguro a la puerta… Porque quizás a todos los que somos padres alguna vez nos han interrumpido nuestros hijos en nuestras labores profesionales, alguna vez se te ha ido un “sdfasvartowpie0’+” al chat de trabajo escrito por tu hijo que tomó accidentalmente el celular, o alguna vez la voz de fondo de esa llamada o videollamada importante fue tu hijo haciendo alguna monería. Es decir, lo chistoso radica en que en parte, nos sentimos identificados, quizás también porque nos recuerda que en muchos hogares hay hijos, que lamentablemente en nuestra sociedad han pasado a ser humanos de tercera categoría que deben estar recluidos un alto porcentaje de sus vidas en guarderías, para luego estarlo en la escuela, luego en el colegio, la universidad, y finalmente en un escritorio hasta el fin del día (no es una generalización, por supuesto, también hay trabajos más y menos riesgosos que estar frente a un escritorio).

Hago un paréntesis aquí porque estando tan de moda la niñofobia (personas de mi generación, unas cuantas atrás y adelante han decidido en un buen porcentaje volcar la presión a tener hijos por presionar a los demás a que no los tengan, sea porque somos muchos, sea por romper con el ideal que de alguna manera se busca imponer, etc. y terminan odiando la existencia de niños, que no tienen que “soportar” en espacios públicos), este vídeo nos recuerda la chispa de los niños, la inocencia con que entran en busca de papá… Ellos no saben que papá está en una entrevista importante, que ha puesto libros en la cama para verse aún más importante, y por supuesto con una expresión gestual de “yo soy el experto”.

Para mi el vídeo fue chistoso hasta que la niña llegó donde papá, quien a pesar de saber -quizás por el reflejo en la pantalla o el ruido- que ella estaba allí, ignoró totalmente la presencia de ella, hace un ademán con la mano y la aleja, sin mirarla. Podemos pensar allí que el sujeto está nervioso, que no sabe reaccionar, que incluso sonríe…
¿Pero es ese gesto una risa jocosa? desde lo poco que se de comunicación no verbal, no lo es.

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Más bien es un gesto de incomodidad y molestia, veamos cuando entra el bebé (en un caminador, por cierto, aparato totalmente desaconsejado para bebés)…

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Cuando manifesté mi inquietud con el hecho de que el sujeto ni siquiera mirara a sus hijas y tratara de seguir como si nada ocurriera varios amigos y amigas manifestaron que, en pocas palabras, el vídeo era tan gracioso que valía la pena tomárselo con calma, no darle mayor importancia a la mala onda del sujeto ni a lo que sucedía después… ¿En serio?

Entonces entra la esposa de Robert, y madre de los niños.

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Por la forma en que entra corriendo, agachada, casi sin respirar ante el “accidente”, muchos pensamos que era la niñera (o una esposa en una relación algo machista, pensé también), algunos incluso dijeron que podría ser una inmigrante ilegal y que seguro iba a quedar despedida.

Sobre eso también se dijo, alguien preguntó ¿no es racista pensar que es la niñera? ¿que es ilegal? ¿solo por parecer oriental no puede acaso ser la esposa del experto  (hombre blanco)? aunque creo que lo que nos llevó a muchos a contemplar la posibilidad de que fuera la niñera es que se tratara de una persona preocupada por estar haciendo mal su trabajo, interrumpir al experto en un momento importante, que no llegó como si fuese un par corresponsable en el cuidado de los hijos (o descuido, no olvidemos que él también pudo poner seguro a la puerta y también es responsable de que entraran al sitio), entró rápido, agachada, tratando de ser invisible, no a la cámara, sino al esposo.

Me explica una amiga -casada con un coreano- que en esa cultura nada es más importante que el padre, las mujeres no cargan el apellido de la familia, de antemano piensan que las hijas que nacen son hijas de otra familia (la del futuro esposo), ella entró como el viento, tratando de ser invisible y reducir los momentos en que su esposo la viera, y probablemente no le fue muy bien después del suceso.

Los niños tampoco llevaron una buena parte, primero su padre los ignora conscientemente y luego la madre llega y los hala lo más rápido que puede.

Lo que yo concluyo de toda esta situación es:

  1. En nuestra cultura quizás no esté tan naturalizado que en espacios públicos la esposa tenga una actitud sumisa (ya en privado si el marido le pega o la viola es cosa de ellos).
  2. Pero si está naturalizado que los empleados (subalternos, niñeras, empleadas del servicio) sean maltratados en público y en privado, de allí que para muchos -en actitud casi sádica- fuese chistoso pensar que era una niñera que la iban a echar o meter al menos un merecido regaño por descuidar los niños (¿cuántos pensaron que podía estar ocupada muy momentáneamente en otro asunto y que los niños suelen ser muy rápidos?)
  3. También está naturalizado el maltrato hacia los niños y el adultocentrismo, de ahí que fuera más trascendental lo “chistoso” de la escena que la ignorada a los niños o como los hala la madre. Un contacto incluso hizo como comentario “Si el experto en Corea hubiera sido experto en correa, los niños no lo hubieran interrumpido”. No comments.
  4. En nuestra cultura es más solapado el maltrato a la mujer, por ello celebro que la palabra feminismo empiece a ser un voz a voz en nuestro país, porque es necesario -y también a los hombres les conviene-.

Algunos para excusar al sujeto plantearon la posibilidad de que no llevara pantalones y por eso no pudiera pararse… ¡Vamos!, no llevar pantalones no le impide al menos mirar a su hija.

Puse entonces una situación utópica: ¿qué hubiese ocurrido si fuese una experta en Corea y no un experto? mi hipótesis es que si la madre hubiese reaccionado igual que Robert, sería el vídeo viral de la mala madre.

Y es aquí donde llego para hablar de conciliación, ese arte o deporte extremo de mantener un trabajo mientras tienes hijos, porque en nuestra sociedad ese deporte extremo SÍ le queda más fácil a los hombres, SÍ es más fácil poder cerrar la puerta mientras mamá o la empleada se encarga de los niños, en parte porque los niños al menos en sus primeros años de vida sí necesitan más de mamá, y eso para nuestra sociedad es lo normal, pero lo normaliza de una manera que nos conduce al ostracismo, lo normaliza de modo que en algunas empresas exigen prueba de embarazo a las mujeres, porque claro, si quieres tener hijos o estás en embarazo parece que no sirves al sistema. ¿Es el cuidado también un trabajo? ¿deberían ser reconocidas como tal las labores de cuidado por el estado? y espero que no me confundan, yo amo estar con mi hija, y cuando hablo de ostracismo no digo que uno se sienta relegado por estar en casa con los hijos, pero de algún modo siento que esa desición voluntaria que tomé de cuidarla no debería tenerme hoy en encrucijada de vivir o no de donaciones, que no debería marginarme de espacios académicos, laborales, sociales… Hace poco que fuí a una sensibilización de la Secretaría de Medio Ambiente de Medellín tuve que ir con mi pequeña, y aunque ella no lloró, el simple hecho de hablar, saltar y correr era intolerable para los demás, los organizadores terminaron pidiéndome que la mandara a callar. Y aquí vuelvo al vídeo, ¿qué hay detrás de que el experto tuviera que salir sin sus hijos al aire?¿qué hay detrás de que una congresista no pueda ir porteando a su bebé en las sesiones sin ser criticada de no dejarlo en la guardería? ¿no es niñofobia acaso, o adultocentrismo?¿nos estaremos olvidando acaso de que los niños necesitan estar cerca a sus padres? -y sí, también el capitalismo influye, pero no es la única causa-.

Justo en este momento de escritura paro para pensar: ¿seré yo quién falta de buena onda para ver el mundo? ¿seremos solo unas cuantas quienes realmente dejamos de disfrutar el vídeo en tanto el padre aleja a su hija sin mirarla? ¿seré yo extremista por pensar que si fuese una madre quien hiciera eso la estarían juzgando en la picota pública? ¿será que metemos feminismo donde no es necesario, o será que el feminismo nos ha dañado la manera de disfrutar muchas cosas que quizás por falta de conciencia antes disfrutábamos? y entonces me llega esto (ver acá el artículo completo, imperdible):

“If a woman had done that, we wouldn’t be sharing the video while wiping tears of laughter from our eyes. We’d be knee-deep in a tedious discussion about whether she’s a terrible mother and whether her career of Korea Takes was leading her to ignore the small, simple pleasures of watching a child dance like a loon”.

¡Momento! ¡pero si es lo que acabo de escribir! consuela un poco no ser la única que lo piense.

Y es que sí, además de adultocentrismo hay machismo, además de ese “no es pertinente que los niños salgan, para eso existen las guarderías y niñeras” existe una distribución desigual de las labores de cuidado. Se nos olvida que, salvo amamantar, un padre puede realizar todos los demás cuidados a su hijo: cambiar pañal, darle abrigo, bañarle, etc. se nos olvida que los hijos no son solo responsabilidad de la madre, sino también del padre.

Hace poco en Colombia por fin logramos que aumentara la duración de la licencia de maternidad, la justificación fue la necesidad de lactancia materna exclusiva durante los primeros meses (recomendada además por la OMS). La propuesta también incluía aumentar la licencia para los padres, pero oh sorpresa, esa no aumentó. Sorpresivamente, dicha iniciativa no vino de los partidos “progresistas”, sino de un partido de derecha que quiere ganar un nuevo electorado (quizás algo similar a lo que está pasando en Francia con Le Pen, por lo que no me sorprende que su candidata presidencial sea Paloma Valencia o alguna otra senadora del CD). Luego resultó algo más sorpresivo, la senadora Paloma Valencia propone que esa licencia sea compartida, cuenta que estar en casa full time con sus hijos ha sido agotador y considera justo que esa labor de cuidado fuera compartida por desición de la pareja, que incluso se contemplara el teletrabajo y otras opciones como guarderías obligatorias en ciertas empresas (ya la nueva licencia les obliga a tener lactarios y sitios de extracción de leche materna, afortunadamente).

La iniciativa recibió críticas de varios lados, de los progresistas, que decían que esa mala mujer -además de mala madre, por querer trabajar en vez de estar con sus hijos- buscaba quitarle los pocos derechos ganados a madres e hijos, de las mamás, que veían en amenaza los pocos derechos adquiridos -porque es poco, 4 o 5 meses es poco y ni siquiera cubre la lactancia materna exclusiva- y de los empresarios, que veían en amenaza la permanencia de los padres en sus empleos. Bien lejos estamos de aquellos países donde la licencia se comparte, se permite a la familia elegir, o se da un año a la madre y otro al padre.

Mi posición y mi forma de entender el feminismo va en defensa de la libre elección, y que la mujer pueda decidir como asume su maternidad repercute directamente en los hijos, si una madre que desea lactar debe irse todo el día a trabajar, sus emociones afectarán a su hijo (que puede mantener con mucho esfuerzo la lactancia es otro asunto, aunque disminuye), si una madre que necesita media jornada para sentirse bien consigo misma no tiene ninguna opción laboral, afecta, si necesita la jornada completa, pero no hay un padre que garantice un buen cuidado al hijo, afecta. Si una mamá quiere permanecer el día al cuidado de su hijo, pero por hacerlo ve vulnerada su estabilidad económica, sufre, y todo ese sufrimiento también lo sienten los hijos.

Cabe aclarar que enfatizo en la elección de la madre en parte porque la ley (y los privilegios sociales en general) no está tan de nuestro lado como parece, porque si una mamá amamanta por fuera del período de lactancia materna exclusiva la ley no se conduele de esta situación a la hora de repartir las visitas paternas de padres separados (no se les ocurre establecer por ejemplo que la madre pueda encontrarse con ellos cada cierto tiempo para amamantar, a pesar de que la lactancia materna tiene efectos notables positivos de salud pública física y mental no solo hasta los seis meses), es una ley que entiende la lactancia solo como alimento, no con toda la importancia que psicológicamente tiene para la diada madre-hijo. Enfatizo en la elección de la madre porque son las mujeres a quienes preguntan en las entrevistas laborales ¿piensas tener hijos?, porque tenemos naturalizada la idea de que la mujer o debe vivir a expensas de su pareja para ella cuidar a los hijos, o debe trabajar y dejarlos con una niñera o abuela (esta última tendencia bastante defendida por muchas feministas que no son madres y algunas que lo son). A fin de cuentas, para el estado el cuidado no es trabajo.

Y vuelvo al vídeo… Quizás si tuviéramos introyectada la idea de que los padres también deben hacerse cargo del cuidado (no solo la manutención) de los hijos, de que los niños EXISTEN en nuestra sociedad, ese padre no hubiese alejado a sus hijos sino que hubiese pausado, tomado a sus hijos en brazos, y continuado la entrevista, quizás es hora de que aprendamos a ver no solo madres porteando en sus trabajos y teletrabajos, quizás es hora de devolver a la niñez la importancia que merece y la visibilidad que merece… Siempre que el trabajo lo permita, claro (una entrevista para la BBC lo permite, muchos cargos públicos también, un quirófano no tanto).

Eurodiputada italiana Licia Ronzulli.

Algunos acusarán que un trabajo es algo bastante serio como para involucrar niños, pero hay muchas cosas qué cuestionar de nuestros trabajos… ¿Por qué hoy con tanta tecnología seguimos teniendo jornadas laborales de 8 horas? sé de muchos trabajos que se pueden hacer en pocas horas, pero por burocracia terminan obligando al trabajador a pasar allí la jornada completa (quizás en Facebook o al chat del celular a escondidas) y derivan en trabajos de mierda. Ahora no tiene mucho sentido decir que atender las necesidades básicas de un niño es imposible en esas circunstancias, miles de madres hoy corroboran que es posible maternar y trabajar o teletrabajar con sus hijos… Los padres también pueden hacer lo propio. Y tampoco es cierto eso de que “es que genéticamente no están preparados para hacer varias cosas a la vez”.

Las madres estamos aprendiendo a conciliar (y algunos padres también, no lo niego), estoy gratamente sorprendida de que esa palabra empiece a sonar en boca de una congresista colombiana (así sea de derecha), pero no olvidemos que no solo las madres necesitamos leyes para conciliar, los padres también, y también pueden hacerlo (como bien dicen por acá). Y no, no se va a acabar el mundo porque eso ocurra.

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