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De sentir y disentir

11 junio 2016

“Uno no entiende a los demás hasta que no considera las cosas desde su punto de vista; hasta que no se mete bajo su piel y camina con ella por la vida”

Harper Lee – Matar un ruiseñor.

Hay temas que se prestan para discutirlos sin necesidad de involucrar sentimientos, en mi caso me pasa con la política en gran parte de los temas: me apasiona pero no al punto de sentirme maltratada cuando alguien piensa diferente a mi, y he aprendido poco a poco a darle “palo”, y mucho “palo” a las ideas, sin darle palo a las personas (salvo si se lo merecen, y de forma argumentada como Sergio Fajardo, o las directivas ilegítimas del Partido Liberal, jejeje).

Me gusta cuando se dan ese tipo de intercambios, cuando uno puede pensar con el otro así no sea para convencerlo sino para fortalecer los propios argumentos.

En mis relaciones ha sido igual, me gusta compartir con una pareja que piense, que use su cerebro, que argumente y con la que se pueda hablar razonablemente. La vida me ha enseñado que el amor se transforma y que de la comunicación depende que esa transformación sea positiva o destructiva.

Hay otros temas que tocan más sensibilidades, en especial en los grupos donde las personas participan de manera voluntaria en los procesos, procesos que buscan construir y apoyar a otras personas. Allí cualquier crítica o pregunta debe darse con el mayor cuidado, pues herir susceptibilidades es realmente fácil.

Para los lectores viejos  de que siguen de tiempo atrás este blog –en el hipotético caso de que aún existan– no es un secreto que yo formaba parte de un grupo al empezar con este blog, quizás no era la persona más visible, en parte porque entré poco después de iniciado, pero allí estuve con mucha ilusión, participando.

A nivel interno, quizás era la más “peliona”, esto porque cuestionaba muchas decisiones que se tomaban a veces sin tenernos en cuenta a todos -aún cuando nos afectaba a todos-, cuestionaba la verticalización que sentía se iba dando con el proceso corporativo, otra cosa que recuerdo que siempre cuestionaba era informarme de actividades a última hora, pues por razones de desplazamiento (cada ida a la biblioteca representaba para mí subir media loma a pie) no siempre me veía cara a cara con mis amigos y me enteraba tarde por el medio oficial.

Siento que hoy no es dañino decirlo abiertamente, en parte porque el tiempo ha pasado y sanado, y en parte porque el grupo se ha transformado, ha mutado, creo yo. Uno de los procesos hoy día va por su lado, y el otro proceso por otro lado. En mi corazón siempre albergaré un profundo y sincero agradecimiento a todas las personas que nos aportaron en ambos procesos, realmente cambiaron mi vida.

Recuerdo que un día renuncié, luego de que uno de nuestros compañeros fuera nombrado coordinador sin saber cómo había sido elegido, quizás no lo hice de la mejor manera, quizás hoy día no usaría las mismas palabras o el mismo medio, eso fue hace ya varios años, años con los que siento he crecido y cambiado. El caso es que mi pregunta no fue porque yo quisiera su puesto, o porque no lo quisiera a él, o porque le tuviera envidia, sino simplemente porque cuestionaba la forma en que se había llegado a la decisión.

En el proceso recibí una acusación muy violenta de una persona que yo poco conocía, que me dolió por venir de la compañera de quien para mí era como un segundo papá. Tomó mi primer nombre para decirme “disocianora”, ahí ya se llegaba al ataque personal, era momento de partir.

La mayéutica era el método socrático para llegar a la verdad, generar preguntas. Día a día vemos como es más común que se violente a las personas que generan preguntas, o que las personas a quienes van dirigidas las preguntas interpreten las preguntas como ofensa o maltrato a su persona cuando la mayoría de las veces las preguntas como tal no tienen ningún contenido violento en sí. Yo creo que hay que saber diferenciar muy bien una pregunta de un insulto, una crítica constructiva de una crítica destructiva, en qué espacios es aceptable una crítica destructiva y en qué espacios no (muchos de mis lectores estarán de acuerdo en aceptar la crítica destructiva hacia la corrupción, o hacia el capitalismo, o hacia el neoliberalismo, por solo poner algunos ejemplos).

Disentir es para mí una extensión de los derechos humanos, cuando uno es libre de pensar es también libre de disentir, de elegir, de rechazar, de apartarse, en fin. Debemos dejar el miedo a que nos pregunten cosas, o a que nos critiquen constructivamente y más aún A QUE NO ESTÉN DE ACUERDO CON NOSOTROS. Y hay espacios donde la crítica constructiva es sensible (generalmente es hacia esas cosas que hacemos de manera voluntaria y no remunerada económicamente, llámese un equipo colaborativo, llámese voluntariado, llámese maternidad, por poner algunos ejemplos) y más aún la crítica destructiva.

Preguntar es una necesidad, nos preguntamos cosas desde pequeños, incluso desde antes de verbalizarlo, ¡mi pequeña con su mirada me ha hecho tantas preguntas!, luego viene la etapa de los porqués, que muchos adultos pasan de largo o con fastidio… Yo me pregunto ¿por qué? ¿será que nos educamos para no cuestionar?

Yo también tengo mis puntos sensibles ante la crítica constructiva, pues aún me duele cuando personas bienintencionadas -aunque no todas son bienintencionadas- critican la forma en que hago o no hago x o y cosa en mi maternidad, quizás la mejor salida para estos casos, para no herirnos, sea aumentar la empatía, entender al otro pero también ayudarle al otro a que nos entienda, aprender a responder preguntas sin ofendernos, aprender a cuestionarnos nosotros mismos, aprender a preguntar, aprender a disentir, a rechazar.

Duele cuando los amigos se toman a modo personal las críticas a la forma en que se dan algunos procesos, a estos amigos, también con empatía, debemos hacerles saber cuando no son personales algunos cuestionamientos. Empatía es, a fin de cuentas, sabernos meter en la piel del otro y caminar con ella por la vida, entendernos como seres sintientes, pensantes, pero capaces de preguntar y disentir, y con todo el derecho a hacerlo.

One Comment leave one →
  1. Mafe permalink
    13 junio 2016 8:50 pm

    Me encantó!
    Estoy de acuerdo con la importancia de cuestionar… más con el cafe que nos debemos🙂

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