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Licencias de maternidad y paternidad en Colombia, ¿en pro de la lactancia materna?

2 abril 2015
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La lactancia materna, el mejor alimento y la mejor manera de estrechar el vínculo afectivo con el bebé.

En nuestro país, en muchas cosas, la norma parece bastante bella, pero no lo es en la práctica.

Cuando vemos la cantidad de campañas que hablan de la lactancia materna como mínimo hasta los seis meses, creeríamos que nuestro país -y nuestro locutor directo en esos casos, la EPS- tiene todo el soporte para asesorarte en temas de lactancia materna y que efectivamente lo hace.

La realidad es que en contra de la lactancia materna hay varios factores:

1. La desinformación:

Sí, existen miles de falsas creencias respecto a la lactancia materna, algunas de ellas:

“No produzco suficiente leche”: falso, mientras más ponga a su bebé a lactar, más leche producirá. Es una reacción hormonalmente maravillosa. Aliméntese bien y tome bastante líquido, eso sí (principalmente por usted, pues la leche de todos modos va a ser nutritiva para el bebé). Otra cosa, no tiene que tener los pechos de Pamela Anderson para garantizar que produce buena cantidad de leche.

“El bebé no queda lleno”: si lo pone suficiente tiempo, le saca los gases y lo pone nuevamente, si la posición es la adecuada (es decir, que se pegue de la areola y no solo de la punta del pezón), es probable que esté haciendo las cosas bien, no desista. Al principio, aliméntelo más seguido, después puede espaciar un poco más las tomas. El peso y el crecimiento le pueden indicar cómo van las cosas, teniendo en cuenta factores genéticos (si su familia es bajita y la de el padre del bebé también, no pretenderá que su hijo tenga un peso y estatura exagerados).

“Mi leche es aguada, no lo nutre”: falso, la composición de la leche cambia, desde los primeros días (que es el calostro, altamente nutritiva y rica en grasas aunque sale en menor cantidad -igual el estómago del bebé no es que sea muy grande recién nacido-) hasta la leche madura, incluso durante la misma toma, la leche cambia, al principio la leche es más aguada, y sacia la sed del bebe, y luego la leche es más espesa y rica en grasas, por ello es importante que el bebé tome lo suficiente de cada seno. La leche de fórmula, incluso la más costosa, no logra ni llegar a la mitad de los componentes esenciales de la leche materna, que aún hoy siguen encontrándose. Un buen indicio son las heces del bebé, primero negras o verde oscuras, que es el llamado meconio, y luego de un color amarillo mostaza, la leche materna es un alimento de alta absorción, lo que quiere decir que su bebé puede sentir hambre más seguido que con la leche de fórmula, esta última, que es de más difícil digestión, podrá brindarle mayor sensación de saciedad, pero no solo lo nutre menos, sino que le causa mayor reflujo y cólicos. Como la leche materna es de alta absorción, no se asuste si el bebé pasa uno o más días sin hacer popó (acá algo interesante sobre el tema).

“Duele demasiado”: el mayor temor que se difunde al respecto es la posibilidad de que el bebé te muerda, lo cierto es que el recién nacido en algunos casos ni siquiera sabe lactar (puede ayudarlo estimulándolo con masaje con la yema de los dedos alrededor de los labios, en especial en las comisuras), a pesar de tener el reflejo de succión, ni tiene la fuerza suficiente para lastimarte. De hecho, es posible que si lo haga un poco cuando le empiezan a salir los dientes, pero para ese entonces tu pecho estará acostumbrado (también puedes indicarle que debe ser cuidadoso con la mamá). Lactar fortalece el vínculo afectivo con el bebé, y cuando éste toma leche del pecho la madre, incluso, siente que “descansa”.

“El bebé se pone mimado”: esta es quizás la más absurda y ridícula de todas las falsas creencias sobre la lactancia materna. Un bebé, especialmente recién nacido, necesita afecto; acaba de salir de un ambiente donde todo es perfecto, tiene comida todo el tiempo, no hace calor ni frío, a un ambiente donde hace frío, donde se puede quemar su colita, donde puede sentir hambre o calor, y, en efecto, donde se puede sentir solo y desprotegido. No está mal darle amor a un hijo. El mejor consejo para un padre que no quiere darle amor a sus hijos, de mi parte, es el siguiente: NO los tenga.

Otro tema bastante relevante y del que se informa poco es el banco de leche materna. En todo mi período de embarazo y posparto no tuve un solo doctor que me informara detalladamente sobre el tema por iniciativa propia (desde la EPS, porque desde la familia si la hubo), de hecho, en la primera cita de crecimiento y desarrollo preguntaron a todas las madres sobre cómo alimentaban a sus bebés (de un mes casi todos) y no hubo asesoría alguna para que insistieran en la lactancia materna.

Al respecto, algunos consejos de posible utilidad:

1.1 Evite el biberón y el chupo, son la mejor manera de calmar a un bebé, pero son también la mejor manera de no saber qué le pasa, además, pueden causarle problemas en los oídos. Para darle leche, use una cuchara (hay algunas especiales para bebés), así preferirá succionar pecho.

1.2 Compre de una vez varias bolsas o tarros para almacenar la leche materna, tenga en cuenta que los tarros son más fáciles de lavar y esterilizar, los venden libres de BPA. Es más económico conseguirlos por Internet que en las droguerías colombianas, sin embargo, al parecer los más recomendados para reutilizar son los tipo 5 (polipropileno o PP), que tengan el símbolo de copa y tenedor, también son aptos los frascos de vidrio esterilizados (como los de algunos jugos y conservas).

1.3 También debe conseguir cocas para almacenar la leche materna (pezoneras colectoras, conchas recolectoras, lacti mamilas…), es decir, unos recipientes plásticos que se ponen en el pecho y evitan, por una parte, que se nos ensucie la ropa, y por otra parte, que se desperdicie esa leche (ver ejemplo acá). Otra ventaja de estos recipientes es que ayudan a salir el pezón, estimulan la producción de leche y ayudan a que el pezón sane cuando se lastima, ya que está en contacto con la leche que lo ayuda a sanar. En caso de que no sean totalmente herméticos, puede envolverlos con tiritas de flim plástico adherente (el mismo de envolver alimentos).

El uso de estos es, además, más ecológico e higiénico que el uso de toallitas para el pecho.

1.4 Duración de la leche:

-Es preferible que la leche que se almacena en las cocas no pase más de seis horas por fuera de la nevera, mejor si son cuatro. Al sacar la leche de estos recipientes deposítela en los tarros para la leche materna y póngale fecha (puede ser con sharpie).

-La leche en la nevera no debe permanecer más de seis días.

-La leche en el congelador puede durar hasta tres meses, sin embargo, la leche congelada cambia aún más su sabor y olor para el bebé, por lo que este puede rechazarla con mayor facilidad.

-Cuando vaya a alimentar al bebé, caliente la leche a baño maría hasta que esta quede tibia (puede probar con el dorso de la mano, la temperatura de la leche no debe sobrepasar los 35°C). Procure esterilizar los recipientes en los que va a suministrar la leche, así como los de almacenamiento (las cocas de los senos).

-No recaliente la leche. Si el bebé no se la tomó, descártela (para evitar botarla procure almacenar alrededor de 3oz, no más).

-No olvide pedir que le acerquen a su bebé para alimentarlo inmediatamente después del parto, si usted está cansada, él está cansado y además hambriento. Tampoco olvide que no debe alimentarlo de algo diferente a leche materna -o en su defecto, fórmula- hasta los seis meses, ya que su cuerpo aún es bastante inmaduro para asimilar otros alimentos. Si por alguna razón le da mastitis, no deje de alimentar a su bebé, esto le ayudará a recuperarse. Si necesita usar un extractor, no olvide que los hay desde los más costosos, hasta los más económicos ($10.000COP).

2. Las licencias de maternidad y paternidad vs la economía familiar.

En nuestro país las licencias de maternidad tienen una duración de tres meses, los cuales son remunerados un 100% del salario para la madre vinculada laboralmente por contrato y de un 40% de los honorarios para la madre vinculada por prestación de servicios, sin embargo, las EPS buscan cualquier excusa para no pagar las licencias de maternidad, a pesar de incumplir la ley.

Para esto, es importante tener en cuenta:

2.1 La EPS no debe excusarse en la no puntualidad de los pagos de salud y pensión para no pagar la licencia de maternidad, si la EPS recibe el pago, se allana a la mora.

2.2 La EPS no debe excusarse en el no pago durante todo el período de embarazo para rechazar el pago de la licencia, en especial si la madre es de escasos recursos, ya que si no se ha pagado salud y pensión durante todo el período de embarazo, la EPS debe pagar la licencia de manera proporcional al período cotizado.

2.3 Tampoco es excusa si los pagos oportunamente efectuados por la madre no aparecen en el FOSYGA, ya que es deber de las EPS mantener al día esta información.

Es de resaltar que esto constituye una grave violación no solo a los derechos fundamentales de la madre, sino también a los derechos del recién nacido, los cuales gozan de protección especial del estado según la Constitución Política de Colombia. Lo que quiere decir que esto puede solicitarse mediante tutela si el período no supera un año de nacido el bebé.

Llama la atención que a pesar de que el estado considera relevante la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, la licencia de maternidad dure tan solo tres meses, lo que implica que las mujeres deban regresar a sus trabajos y lactar menos tiempo a sus hijos (con derecho solo a una hora de lactancia para las madres con contrato laboral), de lo contrario, deben renunciar a sus trabajos poniendo en peligro la economía familiar. De hecho, en mi experiencia, nuevamente, con las madres que van conmigo a Crecimiento y Desarrollo, pude comprobar que la mayoría de las que alimentan a sus hijos de pecho, renunciaron a sus trabajos, las que no los alimentan de pecho, siguen trabajando. Dar lactancia materna exclusiva y trabajar es una labor titánica (aún más si además se estudia o tiene otros proyectos personales).

Respecto a la equidad de género, llama la atención la absurdamente corta duración de la licencia de paternidad (ocho días hábiles), en un período en que el padre supone un apoyo grande para la crianza, su ausencia es una carga aún mayor para la madre, en especial cuando esta ha tenido cesárea (lo cual ocurre en una alarmantemente alta cantidad de las madres colombianas). Si hablamos de que la familia es la base de la sociedad, más teniendo en cuenta la gran cantidad de tipos de familia que se establecen en nuestro país, debería tenerse una distinción en cada caso, hoy día la mayoría de las madres debe recurrir a familiares en el mejor de los casos, y en el peor de los casos a una empleada que quizás no tenga ni el más pequeño lazo afectivo hacia el menor, todo para intentar salvaguardar la economía familiar.

Si desde el estado no se apoya la paternidad responsable como parte importante de las políticas de equidad de género, menos se puede pretender que por generación espontánea los padres colombianos asuman sus responsabilidades, que casi siempre el mismo machismo termina limitando al plano económico. En una cultura abiertamente machista, lo fundamental es que la ley proteja a la mujer de una manera justa.

3. La presión de las empresas y de las otras madres.

Sí, parecería increible, pero lo cierto es que muchas madres presionan de manera directa o indirecta para que las nuevas madres dejen de amamantar. Con la excusa de que amamantar perjudica la posible vinculación laboral de otras madres (y lo peor es que de hecho así sucede en varias empresas) se presiona a las nuevas madres para que no brinden a sus hijos el alimento más importante que cualquier mamífero puede ofrecer a su cría.

Ahora que se habla de extender la licencia de maternidad a 5 meses, no está de más tener en cuenta estos aspectos y el cómo afrontarlos para garantizar la lactancia materna exclusiva como mínimo hasta los seis meses. No olvidemos que no solo es el mejor alimento, sino también un importante vínculo afectivo.

4. Feminismo mal informado.

Sí. A las mujeres nos venden la idea de que el bebé es una carga de la que hay que liberarse pronto, y que esto se logra tratándolo como un adulto cuanto antes. No es de asombrar que, por esto, muchas mujeres, aún pudiendo dar pecho, deciden abiertamente no amamantarlos, así como la contínua presión -ahí sí- de los psicólogos de las EPS para que las madres desistan del colecho (es decir, para ellos es casi un pecado que el bebé duerma en la misma habitación de su madre).

Con esto, además, nos hacen sentir culpables de vivir y disfrutar de las cosas más bellas de la maternidad, como lo son el amamantar o el dormir, aunque sea de vez en cuando, con el bebé. Y no solo eso, de algún modo se insiste en que el niño es un ser malvado al que hay que dejar llorar cada que sea posible, así las madres ignoran forzosamente el llanto de sus hijos, aún cuando es llanto de dolor (además, como mantienen chupo, les es difícil identificarlo).

Cabe preguntarse si esa idea de libertad que se vende no es una nueva esclavitud: una necesidad de comprar biberones, chupos, leches de fórmula y demás, todo un mercado significativamente costoso, en el que no está de más incluir al mismo psicólogo, para que ayude a superar el trauma del bebé que no se siente querido.

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