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Mater

4 noviembre 2014

Madre.

En este blog se ha hablado de la maternidad, y no precisamente en un sentido positivo. Mientras tanto, millones de personas dicen que es eso que le da sentido a la vida humana, que una mujer no asume realmente su rol como mujer hasta que es madre, y no sé cuantas cosas más.

Desde hace 18 días llegó Emma al mundo, llegó y me convirtió en Madre. Desde hace meses supimos que no sería hombre, que es lo que desearía alguien consciente de lo complicado que es ser mujer. Ahí ya era un reto y una sorpresa.

En la vida todos te dicen cosas feas y bonitas sobre la maternidad, pero hay muchas cosas feas y bonitas que he vivido y que no había escuchado antes, o que había escuchado a medias…

Nadie te dice lo terrorífico que puede ser el querer decidir entre tener un parto “natural” y que te puedan desgarrar la vagina o tener una cesárea y pasar meses con el dolor de una herida que va desde lo interno hasta lo externo y que básicamente te incapacita para hacer muchas cosas que justo en ese momento sientes que debes hacer.

…Nadie te dice que si estás en una EPS común y corriente no eres tú quien decide sino tu médico, que intentará a toda costa que el parto sea “natural”. Así eso que ellos llamen natural incluya dosis de Misoprostol y Oxitocina (para finalmente ponerte una epidural y abrirte el cuerpo).

Nadie te dice que uno se vuelve inmamable, insoportable, al punto de que uno no se soporta a si mismo, eso quizás sea una prueba biológica de valor a la pareja, un proceso de selección.

Nadie te dice que las agujas que te meten (que puede ser una o si eres suertudo como yo son varias) son probablemente las más grandes que verás en tu vida.

Nadie te dice la ternura inmensa que se siente cuando ellos desde adentro responden a los estímulos de afuera. Algo tan simple como escuchar la voz de su padre por teléfono.

Nadie te dice del cambio tan extraño en toda la vida de pareja, que ya no es solo pareja.

Nadie te cuenta del susto inmenso antes de las ecografías en las que se observan signos de enfermedades complicadas. Y la paz que se siente al ver que todo está bien, mientras ella se mueve y hasta patea el equipo.

Nadie te cuenta de la paz tan inmensa que se siente con su primer llanto, ese llanto que le dice a uno que nació, que está viva y que está bien. Tampoco te cuentan de la angustia inmensa cuando en las noches intentas calmar su llanto de mil formas y ninguna funciona.

Nadie te cuenta de lo mucho que te brinda ganas de vivir también para acompañar esa pequeña vida.

Nadie te cuenta del agotamiento al que puedes llegar y el poder despertarte a las 3am asustado porque estripaste a tu hijo mientras éste duerme plácidamente en su cuna.

Nadie te cuenta de la angustia las primeras veces que intentas darle pecho (si será suficiente, si morirá de hambre, si se le bajará el azúcar, si será necesario darle leche de tarro que es mucho menos nutritiva…) y de la satisfacción cuando aprende a succionar y tu cuerpo responde a ese estímulo. Si corres con suerte, alguien te cuenta de la ternura intensa al amamantarlos.

(Para los que no hacemos cursos prenatales:) Nadie te cuenta del susto ante el primer cambio de pañal, ni de lo que se siente al comprar los primeros pañales o elegir la primera muda de ropa.

Nadie te cuenta de la alegría cuando ves que ya no les sirve su primera muda de ropa.

Nadie te cuenta del dolor del primer masaje para expulsar lo que queda en el útero, eso cuando no te masajean desde las costillas y estas se inflaman.

Nadie te cuenta de la ternura luego de una noche fría despertarte y ver en tu cama, a tu lado, a tu pareja y a tu hija durmiendo. Nunca te imaginas que eso que nunca pensaste podía pasar y sentirte feliz. Muchos te cuentan de lo difícil que es empezar una vida de pareja bajo el mismo techo, y más con familia, pocos te cuentan de lo especial de cada uno de esos detalles (incluso recibir un día cualquiera un detalle de feliz no cumpleaños).

Nadie te cuenta de la alegría que se siente cada día que despiertas, se despiertan y los ves saludables.

Nadie te cuenta de eso que se siente cuando te miran fijamente, así sea solo porque tus ojos son oscuros y ellos son sensibles a esos colores. O cuando aprietan tu mano, así sea solo porque es un reflejo.

Nadie te cuenta de la paz que se siente cuando se calman con simplemente tu abrazo.

Este, en definitiva, es un camino incierto, pero es bello hasta en eso que parece feo.

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