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Autonomía como posición política y una breve defensa de lo hippie

18 enero 2014

La autonomía

Mucho se habla especialmente en ambientes universitarios de necesidad urgente de una lucha contra el sistema, contra el capitalismo, de un pensamiento más profundo hacia los problemas (como si el resto de los interlocutores fuesen necesariamente seres ignorantes) y de la necesidad de una revolución.

Visto desde afuera, esto no es más que un circo para no estudiar, derrochando así el dinero de las universidades públicas (porque la mayoría de estas discusiones se da en universidades públicas).

Y ni lo primero es totalmente cierto, ni lo segundo lo es.

Es cierto que el capitalismo, sumado al neoliberalismo y otras tendencias, ha permitido, gestado y agravado inmensas desigualdades. Un capitalismo que incluso muchas veces dice basarse en la supervivencia del más apto (con ciertos parámetros de aptitud preestablecidos), ignorando el altruismo, la empatía y otras situaciones que no necesariamente explica la teoría de selección natural (que no es el único mecanismo de evolución, por cierto).

El modelo más vendido de economía “verde” sigue basándose en este sistema económico, es por eso que por más que se hable de sostenibilidad, el llamado desarrollo sostenible no es más que un oxímoron.

El ecologismo no necesariamente debe desligarse de la ciencia, el ecologismo es un movimiento político que se desvincula del antropocentrismo para ligarse al ecocentrismo (aunque lo uno se use con frecuencia para justificar lo otro). Y si bien se dan movimientos que protestan por causas sin mayor fundamento científico, un ecologismo con bases científicas, con análisis ecológicos, es una opción política no solo existente sino urgente.

Es triste que en nuestro país el único partido que se hace llamar verde tenga candidatos desarrollistas, que ven el progreso como la construcción de estructuras que las comunidades no necesariamente necesitan.

El desarrollo sostenible no ha sido otra cosa que una política bastante conveniente, y lo más lamentable es que ni siquiera eso, que es un pañito de agua tibia, lo logran los países que se hacen llamar desarrollados: Estados Unidos y China hasta el día de hoy siguen haciéndose los locos con los protocolos ambientales internacionales.

Es tan grave la confusión respecto al ecologismo, que cuando uno habla de lo verde, unos protestan porque creen estar escuchando sobre desarrollo sostenible, y otros protestan porque es un asunto muy “hippie“.

Cuando se habla de soberanía alimentaria con justicia social, de autonomía, hablamos también de la intervención del sujeto en la transformación de las condiciones de inequidad, hablamos de un sujeto que participa activamente en su educación, en la conservación de la memoria, de la cultura… Y algo muy importante, en la producción de su propio alimento.

El estado no debe ser un estado patriarcal que termine convirtiendo al sujeto en un ser absolutamente dependiente, debe ser respetuoso y protector de las libertades individuales, pero también debe ser un estado que garantice el cuidado del universo en que vivimos, y para eso no hay que regresar a la caverna, pero si sacrificar ciertas comodidades.

Hay que aclarar también que no se trata de una defensa cosmética del ambiente (como lo que ocurrió con el “Túnel Verde”), y es importante aclarar que cuando en ecología se habla de paisaje no se habla de un asunto cosmético. La biología de la conservación procura más el cuidado de la diversidad biológica.

Y todos estos cambios no suceden de la noche a la mañana, no ocurre repentinamente que la gente quiera sembrar para cuidar sus semillas (y su biodiversidad) y tener algunos alimentos básicos, no ocurre repentinamente que la gente quiera estudiar, ni que quiera estar informada, las riquezas tampoco se distribuyen equitativamente de la noche a la mañana, e infinitos etcétera, pero eso no quiere decir que no haya que trabajar porque algún día esto se logre.

La comunidad, con ayuda del estado, si puede lograr progresivamente un cambio hacia la autonomía de los individuos y de las comunidades, para esto debemos empoderarnos como individuos, como comunidades, informarnos y votar por candidatos que apoyen estas ideas, y no solo votar, sino difundir y compartir el conocimiento de manera libre. Considero que la mejor garantía de votar y poder exigir el cumplimiento de esta palabra, es votar por candidatos de partidos cuya ideología corresponda también a esta corriente de pensamiento, es decir, corrientes de pensamiento de corte socioliberal, progresista, socialdemócrata.

Un sujeto que dependa del precio de los alimentos que imponen 2 o 3 multinacionales no es un sujeto tan autónomo como uno que siembre semillas nativas de la zona donde vive, pueda intercambiarlas, sin tener que vertir sobre nuestros suelos miles de pesticidas y otros agroquímicos. No obstante, el estado sigue jugando un papel fundamental en temas de seguridad social y en la regulación del mercado, entre otros.

…Y lo hippie.

Sigo sin entender cuál es el problema con lo hippie, entendiendo el movimiento como un movimiento claramente pacifista, anticonsumista, ecologista y defensor de las libertades individuales (enfatizo en una muy bella: el amor libre).

Como mujer, como liberal, como persona en pro de la legalización de las drogas (una legalización que necesariamente tendrá efectos en la guerra que desde hace años desangra nuestro país, y cada vez de forma más cruel), apoyo también todas estas ideas…

Es lamentable que en esta sociedad machista una mujer que comprenda sus libertades sexuales sea ultrajada, que una persona que opte por una sexualidad alternativa sea estigmatizada, que la mujer siempre sea quien más padece en las guerras, y que existan mujeres que justifiquen el negocio de la guerra.

A favor del ecologismo, es necesario no solo disminuir nuestro crecimiento poblacional exponencial, sino disminuir el consumo, y además de disminuir el consumo, consumir productos que impacten de manera menos fuerte los ecosistemas. La erradicación urgente del consumismo es un punto clave en este tema.

Otra cosa es que la “moda hippie” no sea del agrado de muchos, pero de ahí a que el movimiento como tal sea nocivo o despreciable (y más teniendo en cuenta su impacto en la historia reciente), hay un paso por el absurdo.

4 comentarios leave one →
  1. Brigitte Baptiste permalink
    18 enero 2014 5:55 pm

    Buena columna, ojalá profundizara acerca del tema de autonomía alimentaria, pues es dificil imaginarla en un mundo de 7.200 millones

  2. 18 enero 2014 6:59 pm

    Por ahí escribí algo sobre lo hippie y mi posición http://todoloquehay.com/2012/no-me-gustan-los-neohippies/

  3. 23 enero 2014 10:37 pm

    Hola señorita,

    Estuve revisando detenidamente tu post y veo que lo que criticas como neohippie no tiene nada que ver con lo que yo defiendo acá como hippie.

    Un abrazote. 🙂

  4. 24 enero 2014 5:13 am

    ¡Muchas gracias!

    Queda para una futura entrada profundizar en el tema, sin embargo, hay que tener en cuenta que el tema no solo va dirigido a autonomía como individuos, sino también a las comunidades, que, además, pueden interactuar entre sí.

    También es cierto que en el caso de la agricultura, sea urbana o rural, no todo el mundo está dispuesto a dedicarse y quienes se dediquen no necesariamente van a obtener todo tipo de alimentos en una huerta, sin embargo, con las cadenas de producción, distribución y demás adecuadas, se puede seguir pensando en un comercio justo, en el cuidado de la biodivesidad (especialmente local) y proporcionar una alimentación balanceada.

    Yo considero que si bien la agrupación comunitaria puede lograr una sensibilización bastante fuerte respecto al tema y acciones al respecto, es necesaria también la acción política desde lo gubernamental, y tristemente hasta el momento he visto muy pocos candidatos o gobernantes con políticas claras e integrales sobre el tema y que lo toquen desde este tipo de perspectivas.

    Con el fortalecimiento de las agrupaciones comunitarias que promueven esto y un componente educativo para todas las generaciones puede ser más fácil verlo viable en nuestro planeta, y con el éxito en uno o varios países es más fácil que se replique en otros acorde a las necesidades.

    Je, je, creo que me he extendido y todas estas ideas a su vez es necesario desarrollarlas, espero pronto escribir al respecto.

    Un abrazo.

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