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Otoño

25 diciembre 2013

Rápidamente caen las hojas secas, el árbol queda desnudo y se prepara para el invierno.

Más allá de todos los procesos fisiológicos que puedan darse para que eso sea posible, hay un hecho, la inmediatez, no pasa por partes, es simple desde afuera: las hojas caen.

A ratos pareciera que intentamos imitar esa situación, que quisieramos poder ver caer inmediatamente todo para que llegue el invierno, quizás por miedo, por prisa, por lo que sea.

Pero no siempre todo sale como está presupuestado en los planes, así como hay alteraciones climáticas que desorientan aves, plantas, y otras especies, hay miles de alteraciones que modifican temporalmente los sueños, ¿qué hacer? seguirse preparando.

No se qué es más frustrante, si prepararse para un sueño postergado o no prepararse precisamente porque se postergó y todo debe dejarse para después. De repente no se trata de correr o no correr, de tener o no tener tiempo, simplemente se trata de soñar y alimentar los sueños.

¿Simplemente?

Quizás “simplemente” de tanto correr perdamos la costumbre de hacer un alto en el camino.

…Y en medio de la pausa poder ver quién en realidad está a tu lado (y qué hay alrededor), cosa que se puede pasar por alto cuando se corre.

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