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Sonrisas Pan-Am, introversión y otras vainas…

5 diciembre 2013

Detesto lo falso, lo fingido, lo que muchas veces sale más por necesidad que por voluntad propia… Es triste conocer personas que de frente le sonríen a alguien y a sus espaldas se burlan de esa persona. Es triste ver un montón de gente al día y preguntarse si cuando te saludan y cuando te sonríen lo hacen de manera sincera (o hacen lo mismo que hacen con otros).

Pude darme cuenta de que era introvertida gracias al post de David Sasaki (a quien, por cierto, felicito por su compromiso matrimonial) y entender un poco más el mundo que me rodea, en el que muchas veces no me identifico ni  siento que encuadro. Pude entender que a pesar de eso puedo aportar a este universo así como él puede aportarme a mí. En esas ando, creo.

En medio de ese montón de gente hay personas con las que de verdad sientes esa empatía, esa sinceridad, afortunadamente, pero también entiendes que la sonrisa Pan-Am es para muchas personas la mejor carta para sobrevivir en un mundo hostil y competitivo, en un mundo muchas veces tan cercano a ese que describió Huxley (Aldous) como el mundo feliz… La diferencia es que en él todas las castas son felices porque, en términos coloquiales, lo tienen en su “chip”, es decir, les han metido en su cerebro la convicción de que tienen lo necesario para serlo, desde antes de nacer.

A pesar de eso, o tal vez precisamente por eso, trato de ofrecer abiertamente una sonrisa sincera al otro, y entiendo que a pesar de que la tristeza es un estado tan natural como la alegría, muchos pueden reprimirla para sobrevivir (lo cual es peor, casi siempre).

Otro de los muchos aspectos con los que comprendí el tema de la introversión es que a pesar de que podemos convivir con mucha gente a diario (aunque para mí aún sea complicado sociabilizar), siempre buscamos espacios de soledad, de paz, de tranquilidad. Quizás esa sea una de las razones principales por las cuales sienta ahora la necesidad urgente de independizarme.

Hoy me preguntaba, cuando caminaba del trabajo a la casa, con antojo de un bar donde pudiese escribir esto mientras sonara Let’s spend the night together, si para él tomar es su espacio de soledad y tranquilidad. No sé si me lo preguntaba buscando otra similitud con mis deseos de ese instante, o simplemente para comprenderlo mejor. Lo que sé es que no quiero ni necesito emborracharme, sea diciembre, enero, o el mes que sea.

A fin de cuentas, no me interesa sonreir cuando no quiero hacerlo, no me interesa ser quien no soy, no me interesa competir con el otro para ver si soy mejor o peor, yo solo compito conmigo misma. Con el otro me gusta compartir, sea o no mi amigo, sea o no cercano, sea o no sincero conmigo, tal vez por eso use Linux (y he ido aprendiendo poquito a poco algunas cosas), tal vez por eso este blog tenga licencia Creative Commons (como todo lo demás que subo)… Yo diría que ahora que se habla tanto de innovar, de crecer, de emprender, debería hablarse más de compartir, porque los procesos individualistas con seguridad no tendrán el mismo éxito que los procesos donde se comparte y se aprende en conjunto, incentivando no el individuo sino el equipo.

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