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¿Huir?

28 agosto 2012

“La Muerte, que es muy  ágil, dió un brinco y se montó en una horqueta del aguacatillo; se echó la desjarretadera al hombro y se puso a divisar. “¡Dáte descanso, viejita, hasta qui a yo me dé la gana -le dijo Peralta- que ni Cristo, con toda su pionada, te baja d’es’horqueta!”.

Peralta  cerró su puerta, y tomó el tole de siempre. Pasaban las semanas y pasaban los meses y pasó un año. Vinieron  las virgüelas castellanas; vino el sarampión y la tos ferina; vino la culebrilla, y el dolor de costao, y el  descenso, y el tabardillo, y nadie se moría. Vinieron las pestes en toítos los animales; pues tampoco se murieron”.

Tomás Carrasquilla – En la diestra de Dios padre.

.

Y así es como mi sitio de huida termina siendo un sitio más de encuentro.

Correr termina siendo una actividad que desgasta los huesos, que te acelera el palpitar del corazón, el hacerse consciente de esa sangre que no vemos, pero que corre por las venas.
Llega un punto en el que, al parecer, no se puede huir, el lugar del que no puedes escapar y al que llegan los mil compromisos en los que te metiste, solo para recordarte que era posible, para poder decirse estúpidamente que se puede seguir soñando. Tal vez la estupidez está subvalorada.

Y es inevitable preguntarse si vale la pena seguir corriendo cuando ya no hay un lugar al cual huir, millones de impulsos nerviosos totalmente desperdiciados en… Nada.

Y al final uno se engaña a sí mismo haciendo tantas cosas solo para engañar la muerte, o para hacerla subir a un árbol de aguacate, como hiciera el amigo Peralta, dicen por ahí.

También hay que encontrarse, auto-encontrarse, perder el miedo, que de nada sirve, y dejarse encontrar.

Encontrarse también es reflejarse en el agua, dejar de correr por un instante… Encontrarse también es esa sensación que queda en el cuerpo y en la mente cuando uno se ha estrellado contra la pared, y saber que eso ocurrirá una y mil veces, porque está vivo, porque la vida no es una línea.

Y seguir en esa maraña que llamamos camino, pero seguir sonriendo.

Barrio Nuevo-La Loma, San Cristóbal, (Med-Ant-CO),

2 comentarios leave one →
  1. Diego Niño permalink
    28 agosto 2012 2:39 pm

    El temor y la muerte, el amor y la vida, aquellos puntos de encuentro en los que empezamos a ser otros distintos de quienes éramos cuando llegamos huyendo…

    ¡¡Hermoso texto!!

    Va un abrazo desde la fría Bogotá

  2. Diego Niño permalink
    28 agosto 2012 2:41 pm

    Quizás suene mejor: “El temor y la muerte, el amor y la vida, aquellos puntos de encuentro en los que empezamos a ser transformarnos en personas diferentes de las que venían huyendo”…

    Diego Niño (RESPUESTA)

    Me gusta más como suena así… Y es cierto, la idea es encontrarnos con esos que vienen huyendo, pero seguir caminando.

    Abrazos matutinos.

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