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Sobre la prohibición del uso de animales en educación

12 julio 2012

Medellín, 12 de Julio de 2012.

Señores,

Partido Verde Colombiano

Cordial saludo,

Primero que todo, debo decir que aplaudo la iniciativa (proyecto de ley), incluso apoyo la idea de encaminar el estudio de la biodiversidad a una práctica real de las tres Rs: Refinar, reducir y reemplazar… Creo que como estudiante de biología ese ha sido uno de los dilemas a los cuales nos hemos tenido que enfrentar en diversas ocasiones.

Quizas una de las prácticas más conocidas en el primer semestre de biología en la Universidad de Antioquia (según tengo entendido, ya no se hace), era la de matar ratones de laboratorio en una cámara letal para luego abrirlos y conocer uno a uno sus órganos… Dimensionarlos, palparlos, observarlos, no fue una experiencia fácil, pero debo confesar que fue un primer acercamiento anatómico que perdura en la memoria.

Hoy creo que no es necesario, creo que un ratoncito muerto accidentalmente (o, como dicen por ahí, de causa natural) plastinado (por poner un ejemplo) hubiese logrado el mismo propósito, claro está, para eso sería necesaria una muy buena técnica de plastinado y que fuese asequible a todas las universidades (aunque algo virtual en 3d sería muy interesante).

La siguiente ocasión en que tuve un animal muerto en mi mesa de laboratorio fue en Zoología General: poliquetos, insectos, nemátodos, reptiles, mamíferos… Recuerdo en especial cuando abrimos una lombriz de tierra luego de matarla en una especie de baño maría, cuando vimos los arcos aórticos de la mía, todavía se estaban moviendo: Seguía viva (accidentalmente). Fue horrible, creo que con eso nunca olvidaré los arcos aórticos de una lombriz… Pero antes de que lo imaginen, no quiero decir que el mantenerla viva mientras la abría fuese necesario para aprenderlo, simplemente que fue una experiencia impactante para mí.

También tuvimos diversas salidas de campo en las que, ilegalmente, recolectamos muestras biológicas en diversos lugares (sacrificando animales de diversas formas), especialmente en el deptartamento (Antioquia). Digo que ilegalmente porque como ustedes deben saber, para esto se requieren permisos que pueden tardar años (para mayor información ver aquí).

Y es en este tema, en el de conocer nuestra biodiversidad, donde creo yo que se llega al meollo de ese asunto: Miles de veces me he encontrado con artículos de hallazgos de especies fascinantes en el trópico, y si usted se detiene a observar, resulta que estas especies han sido recolectadas y estudiadas por investigadores extranjeros, y no del trópico (no es una simple observación mía, también hay artículos que lo sostienen). Sería bueno investigar, por ejemplo, en los herbarios y museos de diversos tipos (museos entomológicos, herpetológicos, mastozoológicos…) cuál es la proporción de muestras que cuentan con todos los permisos que tiene la ley y son de recolectores colombianos.

Tal vez muchos de los laboratorios mencionados anteriormente puedan obviarse (y otros que no menciono para no extenderme innecesariamente), que puedan realizarse programas virtuales que nos muestren exactamente lo mismo, de hecho, yo tuve un laboratorio virtual cuando ví fisiología comparada (usando PhysioEx) y fue una experiencia muy interesante… Pero fue una experiencia gracias al esfuerzo personal de la docente, que en un viaje se había conseguido el software para todo el curso.

Lo que yo veo es que cada vez las normas son más fuertes con los investigadores colombianos, pero cada vez el acceso a recursos biológicos es más flexible con investigadores extranjeros, tan solo es ver la horrenda ley de biopatentes que aprobaron a pupitrazo en el congreso justo después de que aprobaran, también a pupitrazo, la llamada “Ley Lleras 2”.

Y todo esto es realmente muy grave por varias razones, entre estas:

1. La amenaza de la minería (legal e ilegal) es cada vez mayor, gran parte del territorio colombiano tiene aprobados proyectos de exploración y explotación minera (sin contar con los ilegales), obtener una licencia puede tardar tan solo 90 días (contrastado con lo que puede tardar la aprobación para explorar la biodiversidad: años), esto no solo contamina aguas y con ello gran parte de nuestro ecosistema, también, en algunos casos, implica tala de bosques y con ello la fragmentación de los mismos, lo cual amenaza fuertemente la biodiversidad que en ellos habita.

Marmato-2010 (al lado de la vía)

Marmato-2010

2. La ganadería extensiva que no solo daña nuestros suelos, además, en muchos casos, se observa ganadería en parques naturales y en páramos (recurriendo a la tala de los mismos), los cuales proveen recursos hídricos no solo a muchas comunidades humanas, también a todas las especies que allí habitan, incluyendo especies en vía de extinción que solo se encuentran en dichos ecosistemas.

Urrao-2011

3. La tala “selectiva”: Esta es una grave amenaza, tal y como han denunciado diferentes agrupaciones ambientalistas recientemente, en especial el conocido caso de Bahía Solano, un solo árbol en un bosque es hábitat para muchas especies, desde microorganismos hasta organismos macroscópicos, incluyendo mamíferos… No solo los organismos  que allí se encuentren, también especies migratorias que usan zonas específicas como refugio temporal. El simple hecho de introducir maquinarias al bosque es una perturbación en el mismo, que causa estrés para los seres vivos que allí habitan, alterando incluso su reproducción, y con ello, su fitness.

4. Los monocultivos: Ante el ingreso de empresas productoras de OGMs a nuestro país, especialmente productos vegetales, e incluso organismos biocontroladores no nativos de nuestro territorio, es necesario conocer la biodiversidad de estas zonas y como los monocultivos extensivos pueden estar afectando la biodiversidad de la zona, favoreciendo el desarrollo de unas pocas especies y restringiendo el de otras. Se desconoce el verdadero impacto que estos cultivos pueden estar causando en nuestro país, no solo a las demás variedades vegetales (contaminación genética), también a otros seres vivos, por ejemplo, insectos polinizadores.

Monocultivo 2011 vía Ibagué-Medellín

Además, el talar montañas enteras llenas de diversos seres vivos para sembrar solo una especie vegetal es un crímen ecológico, como este que hace la empresa Cipreses de Colombia en el municipio de Caldas (Antioquia) cerca al alto de San Miguel (lugar de nacimiento del río Medellín y reserva natural).

La Clara, Caldas (Ant)- 2008

La Clara, Caldas (Ant)- 2008

Los insectos son, entre los grupos animales, un grupo con una amplia diversidad, este país es quizá uno de los que más riqueza en epecies de insectos posea en el mundo (que tiene importancia económica, médica, ecológica…), sin embargo, es poco el conocimiento que tenemos de éstos, en comparación con las demás especies que puedan existir (por ejemplo, mamíferos). Lamentablemente, hacer taxonomía de insectos vía fotográfica no es posible, existen estructuras que solo se pueden observar al estereoscopio o al microscopio para poder identificarlos con exactitud, en el caso, por ejemplo, de Lutzomyia, insecto vector de la Leishmaniosis, dado el tamaño del insecto es impensable no usar estar herramientas para su identificación (incluyendo placas donde se observen espermatecas, cibario… A no ser que se le quite una pata para identificación molecular y se mantenga el organismo vivo, pero eso puede ser cruel).

Un curso de entomología general, por ejemplo, dónde se conoce un poco de la entomodiversidad del país gracias a la recolecta de insectos que se ha hecho a lo largo de los años, sin estos insectos muertos como material (usando sus exoesqueletos), necesariamente el estudiantado debería hacer salidas de campo a diversos ecosistemas para observación directa, y, reitero, no se podría tener con certeza el conocimiento de la taxonomía de la mayoría de especies observadas. Dado que las colecciones entomológicas a veces sufren daños debido a que el estudiante está en proceso de aprendizaje, se pide además (y también para que practique taxonomía), un insectario. Sinceramente me pregunto cómo conoceremos nuestra diversidad de insectos (por solo poner un ejemplo, pero seguramente estudiantes en otras áreas podrían decir lo mismo) con tales prohibiciones (Título 2, cap 1, art 24, 27- Cap 2, especialmente el art. 14).

Insisto en que aplaudo la iniciativa, pero creo que en esto no solo se trata de exigir, en un país dónde los recursos para la investigación y educación en biodiversidad son ínfimos (en comparación, por ejemplo, con el presupuesto para la guerra), me pregunto cómo harán las universidades, si antes se les está disminuyendo el presupuesto y el estado les adeuda dinero.

Las tres Rs son viables, sí, pero son viables con buenos aportes económicos, no con lo que tenemos ahora, entonces, antes de poner en marcha proyectos de este tipo, es necesario que se hagan verdaderas inversiones en la educación e investigación, y no solo en investigaciones biomédicas, sino en investigaciones de ecología y conservación, que son, creo yo, la mejor prueba del impacto que estamos causando en nuestro país y en el mundo.

Además, cuando hablan de permisos y comités, deben tener en cuenta que los permisos deben ocurrir de manera eficiente (incluso deberían ocurrir con mayor eficiencia que las concesiones mineras), ¿será capaz el estado?¿Habrá voluntad política para ello?¿Los comités CICUAL si serán suficientes para la cantidad de investigaciones biomédicas actuales?. Creo que el artículo 14 del capítulo 2 es simplemente inviable para campos como la docencia en entomología en nuestro país (al menos por ahora), el simple desconocimiento de las especies y los requerimientos para su identificación taxonómica hace necesaria la captura y sacrificio de estos ejemplares, por lo cual considero que para la educación también se debe ofrecer la alternativa del uso, pero con reducción, evitando la muerte innecesaria de insectos y procurando que el mecanismo para la misma sea el más adecuado.

Suena quizás un poco paradójico esto que menciono, el hecho de matar para conocer la biodiversidad, por eso también comenté al inicio de este escrito que era un gran dilema, pero no es lo mismo escuchar “de esta zona se explotarán x recursos -mineros, forestales…-” a escuchar “en esa zona que piensan hacer la tala de x cantidad de árboles (por ejemplo), están amenazando a cantidad de especies de hongos, b de insectos, c de aves, etc”.

Sueño, sinceramente, con el día en que podamos aprender e investigar sin que ello implique la muerte o el maltrato a otro ser vivo, pero soy consciente de que el camino que nos espera para lograrlo es largo ymás aún con los recursos económicos actuales.

Dice en el título 2, capítulo 2, artículo 14, parágrafo:

Es responsabilidad del Ministerio de Educación Nacional promover entre los docentes y estudiantes la apropiación y aplicación del principio del reemplazo del animal y el uso de modelos alternativos en docencia como   simuladores, modelos virtuales, zoológicos virtuales, entre otros centros de investigación y docencia.

Los establecimientos educativos que no cumplan con lo estipulado en esta norma podrán ser sancionados por la autoridad competente con el cierre del mismo mientras se toman las medidas necesarias para dar cumplimiento a lo aquí establecido.

Considero que la palabra promover es insuficiente, nosotros también tenemos una formación ética y somos conscientes  de lo que hacemos, pero más que promoción, necesitamos recursos económicos, y creo que por ahí es que debe empezar la solución al problema, aunque al leer el título 3, cap 1 art 55:

Competencia del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial

1. Aportar los elementos técnicos y conceptuales para la formulación, divulgación, ejecución y seguimiento de políticas de protección de los animales de todo tipo para cada actividad en la que se tengan, usen, críen, comercien o exhiban animales, fijando los criterios de bienestar animal específicos, fomentando el respeto, cuidado y protección de los animales y la tenencia responsable de animales de compañía, mediante campañas nacionales de educación y sensibilización ciudadana, y sirviéndose para ello de los medios de comunicación y con la debida orientación de las organizaciones protectoras de animales.

Cree uno que el ministerio ayudará en la solución, pero lo cierto es que no incluye lo que menciono, pues los fines educativos ya están descartados tajantemente en el capítulo 2 art 14, mostrando así que se es más laxo en la legislación con otros aspectos que con uno tan importante como lo es la educación, a no ser que la propuesta se contradiga en si misma, la respuesta está en el artículo 15 del mismo capítulo: la implementación de modelos alternativos debe ir por cuenta del establecimiento público o privado, no del estado ¿Será posible?.

Comparto con ustedes todas estas inquietudes que como estudiante de biología, más no de derecho, tengo. Con la profunda convicción de que las iniciativas bioéticas deben ajustarse también a la realidad de país, teniendo en cuenta que los que más matan y ponen en peligro especies en este país no son los estudiantes o investigadores en ciencias biológicas (las fotos que les comparto dan fé de ello) y que, de hecho, podemos ayudar en la solución al problema, sumando esfuerzos para que en el mañana no se practiquen actos crueles contra otras especies y llegar lo más pronto posible a ese tan anhelado y necesario biocentrismo.

Atentamente,

Catalina Urquijo.

 

Nota: Agradezco a Libertad Ochoa, bióloga, por sus aportes y comentarios en la realización de este post

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